"Los tiempos cambiaron” afirman muchas personas, la
forma tradicional de comunicarnos también; los niños, jóvenes y ahora los
adultos no se escapan de la necesidad de estar atentos a sus dispositivos
móviles.
La crisis que desencadenó el COVID-19 trasladó a todos al
boom de las redes sociales, las personas no logran concentrarse en sus labores,
ni siquiera el acto de comer lo toman en serio.
La cuarentena ha creado una mayor espontaneidad en redes sociales,
distintas situaciones de confianza que solían estar solo para amigos y
familiares se han hecho públicas. Vemos usuarios de todas las generaciones,
inmersos en una explosión de creatividad y sociabilidad, que han implicado un
estado de relajación de los ciudadanos respecto a la información privada que
suben a diario a sus perfiles.
Ahora es más común que nunca ver a los adultos mayores en
videollamadas porque esta es una de las formas más útiles para comunicarse y
sentirse cerca de sus hijos, nietos y biznietos; cuarentones posando para tik tok, plataforma en la que a
diario se veía la participación solo de adolescentes o personajes famosos;
transmisiones en directo por Instagram; memes en Facebook, hilos en Twitter,
reuniones de trabajo o clases virtuales por zoom son parte de algunos ejemplos
de nuestra realidad en cuarentena.
Las redes sociales nos han permitido difundir campañas
solidarias y resaltar la labor de aquellos que están en primera línea
enfrentando la pandemia; médicos, enfermeros, soldados, policías, defensa
civil, cruz roja, bomberos entre otras personas que están monitoreando el
virus.
Pero más allá de lo bueno y de la ayuda que han brindado las
redes sociales para hacer más llevadero el confinamiento veamos esto desde otro
ángulo; los datos privados que dejamos al entrar en cada una de estas redes.
Es cierto que estamos centrados en otras amenazas, otras
prioridades como la de combatir la pandemia. Por esto se ha disminuido la
concienciación sobre la importancia de la intimidad y nuestros archivos
personales. Ignoramos algunas cosas que permiten a los delincuentes
informáticos robar nuestros datos y nuestra información.
Muchos usuarios no se detienen un momento a pensar en los
riesgos a los que se exponen al compartir información personal en las redes
sociales. No toman enserio las pocas restricciones a la hora de configurar los
permisos de las distintas aplicaciones que utilizan en estos sitios para saber
quién puede ver sus actividades. Con toda esta información expuesta en las
redes sociales, es muy fácil que los ciberdelincuentes construyan un perfil
falso y hagan de las suyas en la web.
Según We are Social y Hootsuite el 69% de la población total
de Colombia es usuaria activa de redes sociales, es decir, 35 millones de
personas. Surge una duda, ¿estás protegiendo sus datos privados en redes
sociales?
En resumen, si bien somos seres sociales por naturaleza,
hagamos uso de las redes sociales de manera responsable.